Odontología estética

La odontología estética nos permite corregir estos pequeños defectos que nos impiden disfrutar de la sonrisa que siempre hemos deseado, tan importante hoy en día ya que a menudo constituye nuestra carta de presentación.

Un ejemplo de estos tipos de defectos serían los dientes ligeramente torcidos, desgastados o mal colocados, los empastes antiguos que han perdido su color o las manchas de nacimiento o la pérdida de la blancura.

Para corregirlos disponemos de varios tipos de tratamientos:

Carillas dentales: Las carillas dentales consiste en una pequeña lámina que se adhiere al diente por fuera ya pueda estar hecha de porcelana (hecha en laboratorio) o de composite (realizada en clínica en una sola sesión).

En los últimos años, los composites (materiales dentales utilizados para hacer empastes) han evolucionado hasta conseguir unas propiedades ópticas y visuales que nos permiten desgastando mínimamente el diente,  imitar a la perfección el color, la translucidez y la forma de los dientes consiguiendo unos resultados muy naturales y duraderos.

Blanqueamiento dental: Actualmente disponemos de un tratamiento que en una sola sesión o varias veces en casa y utilizando productos que no irritan las encías nos permite rebajar varios tonos consiguiendo que los dientes queden más blancos de forma duradera.

Preguntas frecuentes:

No es doloroso aunque determinadas personas pueden notar un incremento de sensibilidad durante los primeros días en los que deberán evitar bebidas ácidas o frías, transcurridos 2 o 3 días ha de volver a la naturalidad. Se aconseja inmediatamente después del blanqueamiento evitar substancias que puedan volver a manchar el diente como café, té, vino o el tabaco.

Si siempre y cuando tenga una boca sana, limpia y libre de caries.

Funciona sobretodo en pacientes a partir de 30 años cuyos dientes han ido perdiendo la blancura original reduciendo varios tonos. En casos que haya tinciones de nacimiento anaranjadas o grisaceas es más complicado y se puede optar por un tratamiento con carillas.

Si se cuidan bien los dientes puede durar hasta 2 o 3 años.

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